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La importancia de jugar

By 27 febrero, 2015 No Comments

Jugar es la actividad más importante y enriquecedora para los niños. Aquéllos que pensaban que el juego es algo secundario no podían estar más equivocados, pues es fundamental para los niños. A través de él, además de divertirse, los niños aprenden, experimentan y potencian su creatividad dejando volar su imaginación.

No siempre serán niños, así que es importante que disfruten de la etapa más dulce de la vida. Y la mejor forma de hacerlo es jugando, pues jugar solo aporta ventajas:

– Jugar es salud: un niño que juega está sano física, mental y emocionalmente. De hecho el juego puede entenderse como un indicativo de la salud infantil. Fijarse en las ganas de tu hijo por jugar es tan importante como vigilar lo que come o preocuparse de que esté sano. Jugar implica una actitud positiva y precisa de un compromiso físico y emocional, por eso cuando los niños enferman o están deprimidos dejan de jugar.

– Favorece el desarrollo: es esencial porque a través de él, los niños aprenden a relacionarse con el mundo, activan su imaginación y potencian el desarrollo de sus habilidades sociales al acercarse a otros niños; o la inteligencia con los juegos que exigen una estrategia.

Jugando los niños aprenden a ser cada vez más independientes y a valerse por si mismos. Por tanto no está de más que los adultos nos encarguemos de proporcionar a los niños los medios necesarios para jugar y un espacio idóneo para ello, un escaso esfuerzo a cambio de ayudar a nuestro hijo a crecer feliz.

 – Compañeros de juegos: a la hora de jugar los padres pueden ser los mejores compañeros de sus hijos. Jugar juntos es muy útil y agradable para el niño, pero también para los padres.

Algunos padres, generalmente por trabajo, no tienen tiempo de jugar con sus hijos. Es muy recomendable organizarse para dedicar tiempo a jugar con tu hijo. Además de sacarle más de una carcajada, a ti te servirá para olvidarte de todo y volver a sentirte como un niño.

El juego no es solo cosa de niños, puede ser el mejor remedio contra el estrés de la vida adulta. A veces nos tomamos la vida demasiado en serio así que… ¡aaaa jugaaaar!