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Qué hacer para no cocerse en casa durante el verano

By 8 julio, 2015 No Comments

Con el verano llegan las olas de calor, y con ellas, las horas y horas de noticias hablando de temperaturas altísimas y de lo importante que es meterse en la piscina para sobrevivir al infierno veraniego. Una piscina, sí, claro. Los hay que tenemos menos suerte y solo tenemos una casa sin aire acondicionado donde sobrellevamos el calor a base de duchas frías y muchísima paciencia.

Pero hay algunos consejos para aprovechar mejor esa brisilla que tanta vida nos da cuando nos roza. ¡Tomad nota de estos pequeños trucos tan frescos y económicos!

Echa la cortina, baja la persiana y cierra la ventana. Hacer esto durante las horas centrales del día (si tienes toldo, abajo con él) ayudará no tanto a que se enfríe la casa como a que el calor no entre. Las cortinas y toldos mejor si son de colores claros, ya que así reflejarán la luz y, por lo tanto, el calor.

Crea corriente y échate a dormir. Una vez el sol se está poniendo y hasta el amanecer, abrir las ventanas opuestas de tu casa hará que las corrientes de aire recorran toda la vivienda. Si además abres todas las puertas de la casa ésta se refrigerará, dejando de ser el horno que era durante el día.

Electrodomésticos OFF, fresquito ON. No hace falta que estemos cocinando para notar el calor que puede desprender la vitrocerámica, el horno o el microondas. Otros electrodomésticos como la televisión también hacen que se caliente la estancia. ¿Qué tal si la apagamos y disfrutamos de una buena lectura veraniega al lado de un zumo con mucho hielo y unas Velarte?

Comer sin sudar es posible. Lo más importante es hidratarse, no pegarse atracones y repartir las comidas en pequeñas raciones. Tus mejores amigos serán la botella de agua fresca, la fruta y los lácteos. No le hagas tanto caso a las bebidas con alcohol, las gaseosas, el café o la comida picante. ¡¿Y el tipín que se te va a quedar este verano?!

¡Viva nuestro hipotálamo! Meterse en la ducha cada vez que necesitamos refrescarnos hará que cuando nos llegue la factura nos entren los calores, pero los de verdad. Coge una toalla, empápala, pásala por el cuerpo y póntela sobre la nuca. Así, lo que conseguimos es engañar a nuestro termómetro interior: el hipotálamo. El cuerpo piensa que está en un ambiente más fresco y nuestra temperatura disminuye.

Ahora ya sabes un par de trucos para hacer tu verano en casa algo menos sofocante, ¡mucho ánimo!