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Una buena digestión es posible

By 30 marzo, 2015 No Comments

La mayoría de veces estamos preocupándonos por saber consejos para comer sano, para adelgazar, para aprender recetas saludables… Y casi siempre nos olvidamos de algo igual de importante que comer: hacer una buena digestión.
¿Cuántas veces sin haber terminado de comer ya nos encontramos hinchados o con acidez? Pues se acabó, después de leer esto sabrás cómo hacer para que tu digestión sea lo más llevadera posible.

Una pausa para comer es «una pausa para comer»
Démonos un tiempo a nosotros mismos. Comer con prisas sólo nos va a sentar mal. Si estás estresado, la comida es el momento idóneo para relajarte y desconectar de todo lo que te rodea. Saborea esos momentos y tómate el tiempo que haga falta. ¡Tu estómago te lo agradecerá!

¿Ya te has sentado? Muy bien, ahora mastica.
Hay quien confunde masticar con engullir. Que nuestra boca le haga el trabajo más fácil a nuestro estómago. Cada vez que masticamos estamos dándole información al resto de aparato digestivo sobre la cantidad de alimento que se le aproxima. Sin olvidar que la saliva juega un papel principal en nuestra digestión.

Café, copa y puro. Mal, mal y mal.
Una expresión que hemos oído más de una vez, como ejemplo de la guinda perfecta para terminar una buena comida o cena. Error. Con esos tres elementos, lo único que conseguirás será dificultar tu digestión (especialmente después de comer en abundancia). El café, el acohol y el tabaco incrementan la acidez e irritan las paredes del estómago.

El español fino, después de comer tiene Frío
Suele pasar, y más aún después de una comida copiosa. Esto sucede porque casi toda la sangre de nuestro cuerpo está trabajando en el estómago, ayudando a hacer la digestión. Es por eso que solemos tener un poco de frío, cosa que se soluciona rápido si tenemos la suerte de sentarnos en el sofá con una mantita.

¿Sofá? ¿Manta? Ya solo nos queda la Siesta
Si tienes la gran suerte de poder dedicar unos minutos a este momento del día, tu digestión será de matrícula de honor. Eso sí, tampoco te acuestes nada más terminar de comer. Antes de ponerte en horizontal deja que tu estómago trabaje un poco, de esta manera evitarás el retorno de los jugos gástricos al esófago.
Ya sabes, a partir de ahora ya no tienes excusa para no disfrutar de una buena comida. No te olvides de darle a tu digestión el tiempo y la importancia que se merece. ¡Que aproveche!